“Ya me cansé… no puedo más”


Como mantener el enfoque y constancia para no abandonar tu plan de entrenamiento

Venue Fitness 1-16 PicUna de las protestas que escucho más frecuentemente sobre los ejercicios es lo difícil que resulta perseverar en un programa de entrenamiento. La gente comienza con mucho ánimo, pero al poco tiempo se presenta el cansancio físico, la apatía y desmotivación. Tomar la decisión de cambiar tu estilo de vida genera estrés, y es imposible cambiar los hábitos de manera instantánea, es un proceso lento. Sin embargo, una vez que arrancas y comienzas a disfrutar de los resultados no hay quien te pare. ¡Así es! Solo tú mismo eres capaz de hacer que eso pase.

En la mayoría de los casos, comienzas súper motivado y de repente esa adrenalina inicial va bajando, te cuesta mantener la motivación y aparecen las excusas como “estoy cansado” “estoy estancado” o también una que siempre escucho: “No tengo tiempo.” Mucha gente adquiere el hábito de “inestabilidad” y les cuesta mantener y continuar no solo los ejercicios sino cualquier proyecto en sus vidas. Hasta los grandes atletas tienen sus momentos de desmotivación y pasan por esos trances.

Está demostrado que el ejercicio otorga beneficios no solo a nivel físico sino también a nivel mental y social. Así, cada vez que te ves, te sientes y la gente reconoce el progreso de tu trabajo, eso te genera motivación y te haces más fuerte. Pero,  ¿cómo no abandonar y mantener esa motivación para tu seguir adelante con tu meta principal? ¿Cómo desarrollar una actitud poderosa para hacer ejercicio?

Aquí tienes algunas herramientas para mantener tu actitud, enfoque y motivación para seguir adelante:

1.- Celebra los pequeños logros. Es importante cuando  tengas esos momentos de desmotivación, recuerdes  como comenzaste y mírate como estás ahora.

2.- Cree en ti.  Suena a cliché, pero tu peor enemigo puedes ser tú mismo. Si un día no te sentiste con ánimo de hacer ejercicios, está bien, perdónate por eso y no te autocritiques, porque bajas tus niveles de motivación.

4.- Cuida tus objetivos. Al plantearte una meta, ella debe contener objetivos cortos, realizables corto plazo. Periodos cortos de 15 a 30 días.  De esta forma puedes ir midiendo tu progreso y la meta no se hace inalcanzable

5.- Acepta tus debilidades. Hazlas parte de ti y de tus ejercicios. Si sientes que debes descansar un poco más, hazlo. Si sientes que debes bajar la intensidad, está bien. Haz las modificaciones que sean necesarias para que puedas disfrutar de los ejercicios. Eres humano, tienes derecho a cansarte.

6.- No hagas ejercicios todos los días. Con el tiempo podrás hacer ejercicio todos los días, pero por ahora no te apresures, todo a su tiempo. Planifica un día de descanso, un día de estiramiento y un día de ejercicio de baja intensidad cada semana. No te mates. Al principio, elige un entrenamiento de baja intensidad y de no más de una hora de duración.

Los mejores resultados físicos no se obtienen trabajando duro, sino con trabajo constante y enfocado. Muchos estudios en psicología de la actividad física concluyen que si haces ejercicio tres o cuatro días a la semana (sin pasar más de dos días seguidos sin hacer ejercicio) y hasta seis horas (repartidas en estos días) con intensidad moderada, podrás lograr resultados fabulosos de pérdida de peso y tonificación muscular. Así que la clave no es intensidad, sino persistencia y trabajo inteligente. Siempre recuerda que cuando tengas un propósito y debas perseverar mucho para cumplirlo, lo mejor es comenzar suave, sin apuro y sin trabajo duro y obsesivo. ¡Dale que tú puedes!.

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Foto por Jesús Aranguren

 

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